jueves, 6 de diciembre de 2018

Breve acercamiento a la gestión de la relación Universidad-Empresa en Cuba



Las transformaciones económicas, políticas y sociales, derivadas del triunfo de la evolución cubana en 1959, incluyeron el impulso a los vínculos entre universidad y sociedad. Desde enero de ese año fue declarado el carácter gratuito y democrático de la educación. Un paso importante constituyó la promulgación de la Reforma Universitaria en el año 1962 que proclamó, entre otras, las siguientes políticas:

  •    La universidad debía estar en función de las necesidades del país, dando prioridad a aquellas profesiones estrechamente vinculadas con el desarrollo económico que se preveía, tales como la rama agropecuaria y medicina.
  •          La investigación científica como un factor imprescindible de la enseñanza superior.
  •         La expansión de la matrícula universitaria.
  •          La vinculación con carácter sistémico del nivel universitario con los niveles precedentes.



La responsabilidad estatal por la educación y el carácter integrador del sistema educacional y su vinculación con las necesidades del país constituyen las premisas de partida de esta reforma.

En el caso concreto de la relación Universidad-Empresa (UE), ha estado marcada por el desarrollo de la ciencia y la técnica y su introducción en el modelo de formación de los profesionales, especialmente desde la Reforma Universitaria de 1962 y la creación en 1976 del Ministerio de Educación Superior (MES). Aunque la actividad científica universitaria estuvo dirigida hacia la solución de problemas del entorno, su gestión se basaba fundamentalmente en la obtención de resultados científicos y posteriormente se buscaba su introducción, lo que provocó un distanciamiento con las demandas del sector productivo.

La década de los noventa del siglo pasado trajo cambios derivados de la crisis económica sufrida por nuestro país. En este contexto, la emergencia económica condujo a transformaciones que incluyeron el fomento a la contratación del personal científico para la realización de servicios científico-técnicos.

Es en estas condiciones en que surgen organizaciones especializadas en el fortalecimiento del vinculo I + D - empresa cubana y sector empresarial extranjero existente en el país, como la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT) del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en 1993 y el Centro de Estudio de Tecnologías de Avanzada (CETA), en 1994, por acuerdo de la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echevarria”. Posteriormente, al reconocerse la importancia de las estructuras de interfaz en los proceso de innovación tecnológica, Surgen entonces las Oficinas de Transferencia de Tecnología o de Gestión Tecnológica en las universidades y los Centros de Información y Gestión Tecnológica (CIGET) en el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y estructuras similares en los institutos de investigación nacionales.

Paralelamente se produce un fuerte impulso a los estudios de factibilidad y evaluación  económica y comercial de las investigaciones e innovaciones en las universidades. No obstante no se garantiza una adecuada conexión entre resultados y necesidades. Como plantea Gómez Ceballos:

El análisis de los hechos revela como ha ido evolucionando la vinculación universidad-empresa en consonancia con la evolución del proceso de desarrollo de ciencia y la tecnología en Cuba, lo cual significa que como regularidad esta relación se establece a partir de un enfoque de producto/ventas, a pesar del esfuerzo realizado no se garantiza la coherencia entre los esfuerzos científicos de las universidades y las demandas de la producción, por lo que no se logra una alta pertinencia de las investigaciones (Ceballos, 2000, p.32)

Existen algunos factores por el lado del sector empresarial cubano, que debilitan la relación con las instituciones universitarias.

  • ·   Sistema de dirección excesivamente centralizado y burocrático: Los procesos de toma de decisiones se realizan generalmente, lejos del contexto donde estas deben ejecutarse; adoptándose decisiones que desconocen elementos locales de relevancia. Los mecanismos burocráticos existentes limitan la oportunidad de las decisiones y por tanto, su eficacia.
  • ·      Prioridad de los aspectos operativos sobre los estratégicos: El aporte universitario al desarrollo empresarial, se limita al concentrarse estas organizaciones en la solución de problemas cotidianos, coyunturales y en los objetivos a corto plazo.
  • ·     Baja capacidad financiera: La poca capacidad financiera de las organizaciones de tipo empresarial, además de la inexistencia o papel secundario de los esquemas financieros orientados a la innovación tecnológica y la formación y capacitación de recursos humanos; constituye un fuerte obstáculo a la vinculación con la universidad y su impacto social y económico.
  • ·     Poca presión de los factores del entorno empresarial: nivel de competencia actual y potencial, características de la demanda, sistemas de dirección actuales, entre otros; no constituyen factores impulsores de una interacción provechosa entre universidad y empresa.



Una universidad emprendedora básicamente se trata de una universidad capaz de generar emprendimientos basados en el conocimiento, que puedan impactar positivamente en el desarrollo económico y social de su entorno. El Marco de Referencia para las Universidades Emprendedoras(OECD and European Commission, 2012), propone siete áreas en las cuales debe concentrarse una universidad que quiera convertirse en emprendedora:
·         Liderazgo y Gobierno
·         Capacidad organizativa, personas e incentivos
·         Desarrollo de la iniciativa empresarial en la enseñanza y el aprendizaje
·         Caminos para emprendedores
·         Universidad-empresa/relaciones externas para el intercambio de conocimientos
·         La universidad empresarial como institución internacionalizada
·         Medición del impacto de la Universidad Empresarial

A partir de estas áreas, se exponen breves análisis sobre las universidades cubanas:

1.                  Liderazgo y Gobierno: No se incluyen en las estrategias universitarias, objetivos y actividades ligadas a convertir la institución en una universidad emprendedora. Si se formulan elementos relacionados con la innovación y transferencia de resultados hacia la sociedad; pero alejados del concepto del emprendimiento. Debemos señalar que el contexto económico, político y social no favorece el emprendimiento sustentado en el conocimiento como factor base. No existe la base legal para la creación de proyectos de spin-off ni otros mecanismos para el emprendimiento universitario.

2.                  Capacidad organizativa, personas e incentivos: Como entidades públicas, las universidades cubanas dependen mayoritariamente del presupuesto estatal. Otras fuentes de ingresos complementarios provienen de la comercialización de servicios académicos a estudiantes extranjeros (posgrado, pregrado); científico-técnicos y otros. Pero el presupuesto estatal constituye la fuente mayoritaria de los recursos de las universidades. Las posibilidades de reinvertir este financiamiento complementario obtenido por la comercialización de estos servicios, es muy limitada pues está sujeta a decisiones gubernamentales. En este contexto, apoyar a estudiantes, docentes y empresarios con ideas emprendedoras es extremadamente difícil, además de la inexistencia de un marco legal para desarrollar estos proyectos.


3.                  Desarrollo de la iniciativa empresarial en la enseñanza y el aprendizaje: Las universidades cuabanas priorizan la elevación continua de la calidad de la formación profesional, especialmente mediante la superación científica, pedagógica y didáctica de los docentes. No obstante, la formación para el emprendimiento es prácticamente inexistente en las dimensiones curricular y extracurricular de los planes de estudio. Retomando lo expuesto en análisis anteriores, no existen las condiciones económicas y legales para el desarrollo de proyectos de emprendimiento desde las universidades y los profesionales.

4.                  Caminos para emprendedores: A partir de lo anterior, no existe apoyo institucional universitario a los emprendedores. Cualquier idea emprendedora por parte de estudiantes o docentes universitarios, debe dirigirse a actividades de negocios para las cuales no se requiere generalmente, una elevada calificación profesional; por lo que el ejercicio autónomo de sus profesiones no es una alternativa de trabajo viable actualmente en el país.
5.                  Universidad-empresa/relaciones externas para el intercambio de conocimientos: La relación Universidad-Empresa en Cuba, aún con muchos obstáculos derivados de la limitada dinámica empresarial a nivel local y nacional, la falta de financiamiento y la insuficiente cultura hacia esta relación entre el sector empresarial, que afecta especialmente a los procesos de innovación tecnológica; si se gestiona desde las universidades con mayor prioridad. No obstante, esta relación se establece con fines docentes e investigativos, con entidades generalmente estatales. La dimensión del emprendimiento no está presente en sus acciones.

6.                  La universidad empresarial como institución internacionalizada: La internacionalización forma parte de los procesos de gestión de las universidades cubanas. No obstante adolece de las debilidades que caracterizan a este proceso en gran parte de las universidades de la región: concentración en la movilidad de estudiantes y profesores, falta de financiamiento, limitada capacidad de actuación de las oficinas de relaciones internacionales, falta de cultura de la internacionalización universitaria, insuficiente integración con los procesos formativos. De manera que aunque se intenta potenciar la movilidad de estudiantes, docentes e investigadores desde y hacia la universidad; esta tiene objetivos de formación profesional e investigación, alejados del espíritu y la práctica del emprendimiento desde la universidad.

7.                  Medición del impacto de la Universidad Empresarial: La institución presta atención al impacto de sus procesos en el entorno económico y social. Pero no se refiere al impacto de sus estrategias y acciones de apoyo al emprendimiento, pues ya señalamos que estas no existen.

Los invitamos a dejarnos sus criterios: ¿Son emprendedoras las universidades cubanas?; ¿Existen condiciones para la Universidad Emprendedora en Cuba en la actualidad?; ¿Cómo potenciar la adopción del enfoque y prácticas de la Universidad Emprendedora en el sistema de educación superior cubano?


Referencias:
  • ·         Ceballos, G. G. (2000). Enfoque de Marketing para el desarrollo de la actividad científica en las universidades. Universidad de Pinar del Río.
  • ·         OECD y European Commission. (2012). A Guiding Framework for Entrepreneurial Universities. OECD & European Commission, (Diciembre), 1–54. Recuperado de https://www.oecd.org/site/cfecpr/EC-OECD Entrepreneurial Universities Framework.pdf






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