miércoles, 13 de marzo de 2019

Para Reflexionar


En estos días intento avanzar con un artículo científico sobre la necesidad e importancia de desarrollar el enfoque de universidad emprendedora en Cuba, y para ello he enviado a profesores y personas cuya labor se relaciona con el emprendimiento cubano; una encuesta incluso compartida en esta red. Encuentro algunos de los obstáculos comunes en este proceso: insuficiencia de datos oficiales, baja tasa de respuesta de las encuestas, dificultad para contactar con especialistas sobre el tema, entre otros. Pero uno de estos obstáculos ha motivado mi reflexión y evidentemente la necesidad de compartirlo, solo con el interés de también hacer reflexionar e intercambiar criterios.

Hasta el momento la tasa de respuesta es baja. He enviado la encuesta a jefes de departamentos docentes, directores de centros de estudio, decanos, profesores de experiencia en el tema. Pero lo que despertó mi preocupación sobre la posibilidad de lograr una mayor respuesta al instrumento de recopilación de información, fue el comentario hecho por un querido amigo y profesor de muchos años de experiencia, cubano y residente en Cuba. Aclaro que el instrumento se basa en los reportes anuales del Global Entrepeneurship Monitor (GEM), y su metodología para la recopilación de información.

Mi amigo respondió la encuesta, y me dejó un mensaje: "Ya te envié la encuesta, pero creo que muchos no te van a responder". Insistí, aunque realmente ya algo me iba imaginando (realmente me lo imaginaba desde el principio del estudio). ¿Por qué me decía esto? Respuesta: Es que las preguntas pueden despertar recelo, me dijo y nada más.

Como les dije, hace unos días compartí la encuesta, con la aclaración de que, debido a los objetivos de la investigación y por cuestiones metodológicas, está dirigida a especialistas cubanos, incluso preferentemente con residencia en Cuba o vínculos laborales con instituciones cubanas. Aclaro en la introducción del instrumento que la información solo será empleada con fines académicos y científicos, y es totalmente anónima además.

La anécdota mueve a la reflexión. ¿Es el emprendimiento en Cuba un tema sobre el que los profesores universitarios cubanos, deban cuidarse de opinar?. Preguntas relacionadas con el apoyo gubernamental al emprendimiento cubano ¿deben evitarse?, ¿otorgar una baja calificación a estos factores en una escala, pudiera generar problemas políticos a los encuestados?; ¿podemos hablar de "censura o autocensura científica"?. ¿Hasta qué punto el temor a expresar un criterio crítico sobre el desempeño del gobierno cubano, aún desde una posición favorable a este, puede limitar el ejercicio de la investigación científica? Conozco como cubano mi país, solo me interesa el debate desarrollador.



Reflexionemos...

martes, 22 de enero de 2019

Necesidad e importancia de la Universidad Emprendedora en Ecuador


El reporte global 2017/2018, del Global Entrepeneurship Monitor (GEM por sus siglas en inglés), emite indicadores importantes para caracterizar el emprendimiento, a partir de un estudio que incluye a 54 países, y donde Ecuador se ubica en el puesto 10 por el índice de espíritu emprendedor de 0.28. Muestra diversos indicadores, que permiten definir a Ecuador como un país de emprendedores. No obstante, una mirada al carácter innovador del emprendimiento ecuatoriano, permite observar la necesidad de dinamizar las acciones para dotarlo de mayor aplicación del conocimiento.

Algunos indicadores relacionados con el impacto del emprendimiento:
-  Expectativas sobre la creación de empleos: Número de empleados que los negocios tienen o esperan tener en los próximos cinco años. Aquellos que mencionan 6 o más, constituyen el 6.6%, lugar 48 entre las naciones estudiadas.
-  Innovación: Evalúa la innovación en los emprendimientos, observando en qué medida los emprendedores introducen nuevos productos para algunos o todos los clientes y que son ofrecidos por pocos o no tienen competidores. Se indica un 16.5%, puesto 44.
-  Participación de la industria: Se refiere a la intensidad de la actividad emprendedora en las 10 principales industrias, agrupadas en cinco grupos (Agricultura; Minería; Manufactura y Transporte; Actividad mayorista y minorista; y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Finanzas, Servicios Profesionales y Otros). Valor de 4.8%, lugar 49.

Evidentemente un factor donde Ecuador no muestra resultados positivos, indicando un bajo nivel de innovación de su actividad emprendedora.
Siguiendo al GEM Ecuador, este informe aporta datos importantes para comprender las características de los nuevos emprendedores según su nivel educativo. Los emprendedores con universidad completa representan el 15.9% de la actividad emprendedora inicial, y solo el 0.8% posee estudios de maestría y doctorado. Los mayores valores están en los grupos de primaria y secundaria completa, los cuales conjuntamente representan casi el 70%. El porcentaje de actividad emprendedora temprana en sectores de tecnología media o alta en el Ecuador es de 0,93, una de las más bajas de la región (Lasio et al., 2018)

El análisis de estos documentos, permite identificar algunos indicadores cuya tendencia constituyen retos para las instituciones de educación superior ecuatorianas:
· Capital Humano e Investigación
· Creatividad
· Actividad emprendedora de empleados
· Carácter innovador de los emprendimientos
· Emprendimiento industrial
· Actividad emprendedora de los graduados y postgraduados universitarios

Los resultados de los informes citados, reflejan un contexto donde existe espíritu emprendedor de la población ecuatoriana y una proyección favorable desde el sector gubernamental. Las condiciones deben continuar creándose y fortaleciéndose, de manera que puedan dinamizar el emprendimiento como factor de impacto positivo en el desarrollo económico y social del país.

Esto muestra otra característica del emprendimiento ecuatoriano, su bajo componente innovador y escasa intensidad en conocimiento. Lo que, a nuestro juicio, constituye una alerta al sector educativo superior; del cual por supuesto no depende totalmente el desarrollo del emprendimiento en el país, pero si es un actor clave en el proceso. Desde las universidades ya se realizan muchas acciones positivas en favor de la universidad emprendedora que ya dan frutos importantes. No obstante aun debe generalizarse más este enfoque, esencialmente transformador de la gestión universitaria.

Existen al menos tres componentes que son considerados imprescindibles en este proceso, al interior de la universidad:
1.                       Existencia de una estrategia institucional para la Universidad Emprendedora: Fundamental para la creación de una cultura de universidad emprendedora en la institución, desde la implicación de los líderes directivos, académicos e investigativos universitarios; que respalden y promuevan esta cultura. Incluyente de todos los cambios de procesos y estructurales necesarios en el tiempo, y las acciones y presupuesto requeridos para lograr la adopción de este enfoque; que debe ser transmitido en la mayor amplitud del concepto de emprendimiento y no solo desde lo empresarial y lo económico a los que está fuertemente asociado el término.
2.                       Modelo pedagógico innovador: No puede lograrse el desarrollo de una universidad emprendedora, sin que sus procesos formativos sean innovadores. Es imprescindible potenciar la innovación educativa, y aquí los docentes se erigen como actores clave. Y es importante y necesario propiciar su superación, pero un elemento básico más allá de sus competencias técnicas, pedagógicas y didácticas; es su actitud emprendedora hacia la gestión de las materias que imparte y hacia su entorno, y como esto lo transmite a los estudiantes.
3.                       Sistema de gestión de la relación Universidad-Empresa: Transitar desde las acciones aisladas, espontáneas y generadas a partir únicamente de las necesidades del trabajo universitario; a la definición de un sistema que, al interior de las relaciones con el entorno general universitario, sea capaz de lograr una sólida integración con las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas; que permita la realización de acciones y establecimiento de vínculos sistemáticos que permitan la obtención de resultados positivos para ambas partes y desarrollar el contexto económico y social.  

Referencias bibliográficas:
Global Entrepreneurship Research Association. (2018). Global Entrepreneurship Monitor 2017/2018. Global Entrepreneurship Monitor. Retrieved from http://www.gemconsortium.org/report/50012
Lasio, V., Ordeñana, X., Caicedo, G., Samaniego, A., & Izquierdo, E. (2018). Global Entrepeneurship Monitor Ecuador 2017. Quito: ESPAE-ESPOL.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Breve acercamiento a la gestión de la relación Universidad-Empresa en Cuba



Las transformaciones económicas, políticas y sociales, derivadas del triunfo de la evolución cubana en 1959, incluyeron el impulso a los vínculos entre universidad y sociedad. Desde enero de ese año fue declarado el carácter gratuito y democrático de la educación. Un paso importante constituyó la promulgación de la Reforma Universitaria en el año 1962 que proclamó, entre otras, las siguientes políticas:

  •    La universidad debía estar en función de las necesidades del país, dando prioridad a aquellas profesiones estrechamente vinculadas con el desarrollo económico que se preveía, tales como la rama agropecuaria y medicina.
  •          La investigación científica como un factor imprescindible de la enseñanza superior.
  •         La expansión de la matrícula universitaria.
  •          La vinculación con carácter sistémico del nivel universitario con los niveles precedentes.



La responsabilidad estatal por la educación y el carácter integrador del sistema educacional y su vinculación con las necesidades del país constituyen las premisas de partida de esta reforma.

En el caso concreto de la relación Universidad-Empresa (UE), ha estado marcada por el desarrollo de la ciencia y la técnica y su introducción en el modelo de formación de los profesionales, especialmente desde la Reforma Universitaria de 1962 y la creación en 1976 del Ministerio de Educación Superior (MES). Aunque la actividad científica universitaria estuvo dirigida hacia la solución de problemas del entorno, su gestión se basaba fundamentalmente en la obtención de resultados científicos y posteriormente se buscaba su introducción, lo que provocó un distanciamiento con las demandas del sector productivo.

La década de los noventa del siglo pasado trajo cambios derivados de la crisis económica sufrida por nuestro país. En este contexto, la emergencia económica condujo a transformaciones que incluyeron el fomento a la contratación del personal científico para la realización de servicios científico-técnicos.

Es en estas condiciones en que surgen organizaciones especializadas en el fortalecimiento del vinculo I + D - empresa cubana y sector empresarial extranjero existente en el país, como la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT) del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en 1993 y el Centro de Estudio de Tecnologías de Avanzada (CETA), en 1994, por acuerdo de la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echevarria”. Posteriormente, al reconocerse la importancia de las estructuras de interfaz en los proceso de innovación tecnológica, Surgen entonces las Oficinas de Transferencia de Tecnología o de Gestión Tecnológica en las universidades y los Centros de Información y Gestión Tecnológica (CIGET) en el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y estructuras similares en los institutos de investigación nacionales.

Paralelamente se produce un fuerte impulso a los estudios de factibilidad y evaluación  económica y comercial de las investigaciones e innovaciones en las universidades. No obstante no se garantiza una adecuada conexión entre resultados y necesidades. Como plantea Gómez Ceballos:

El análisis de los hechos revela como ha ido evolucionando la vinculación universidad-empresa en consonancia con la evolución del proceso de desarrollo de ciencia y la tecnología en Cuba, lo cual significa que como regularidad esta relación se establece a partir de un enfoque de producto/ventas, a pesar del esfuerzo realizado no se garantiza la coherencia entre los esfuerzos científicos de las universidades y las demandas de la producción, por lo que no se logra una alta pertinencia de las investigaciones (Ceballos, 2000, p.32)

Existen algunos factores por el lado del sector empresarial cubano, que debilitan la relación con las instituciones universitarias.

  • ·   Sistema de dirección excesivamente centralizado y burocrático: Los procesos de toma de decisiones se realizan generalmente, lejos del contexto donde estas deben ejecutarse; adoptándose decisiones que desconocen elementos locales de relevancia. Los mecanismos burocráticos existentes limitan la oportunidad de las decisiones y por tanto, su eficacia.
  • ·      Prioridad de los aspectos operativos sobre los estratégicos: El aporte universitario al desarrollo empresarial, se limita al concentrarse estas organizaciones en la solución de problemas cotidianos, coyunturales y en los objetivos a corto plazo.
  • ·     Baja capacidad financiera: La poca capacidad financiera de las organizaciones de tipo empresarial, además de la inexistencia o papel secundario de los esquemas financieros orientados a la innovación tecnológica y la formación y capacitación de recursos humanos; constituye un fuerte obstáculo a la vinculación con la universidad y su impacto social y económico.
  • ·     Poca presión de los factores del entorno empresarial: nivel de competencia actual y potencial, características de la demanda, sistemas de dirección actuales, entre otros; no constituyen factores impulsores de una interacción provechosa entre universidad y empresa.



Una universidad emprendedora básicamente se trata de una universidad capaz de generar emprendimientos basados en el conocimiento, que puedan impactar positivamente en el desarrollo económico y social de su entorno. El Marco de Referencia para las Universidades Emprendedoras(OECD and European Commission, 2012), propone siete áreas en las cuales debe concentrarse una universidad que quiera convertirse en emprendedora:
·         Liderazgo y Gobierno
·         Capacidad organizativa, personas e incentivos
·         Desarrollo de la iniciativa empresarial en la enseñanza y el aprendizaje
·         Caminos para emprendedores
·         Universidad-empresa/relaciones externas para el intercambio de conocimientos
·         La universidad empresarial como institución internacionalizada
·         Medición del impacto de la Universidad Empresarial

A partir de estas áreas, se exponen breves análisis sobre las universidades cubanas:

1.                  Liderazgo y Gobierno: No se incluyen en las estrategias universitarias, objetivos y actividades ligadas a convertir la institución en una universidad emprendedora. Si se formulan elementos relacionados con la innovación y transferencia de resultados hacia la sociedad; pero alejados del concepto del emprendimiento. Debemos señalar que el contexto económico, político y social no favorece el emprendimiento sustentado en el conocimiento como factor base. No existe la base legal para la creación de proyectos de spin-off ni otros mecanismos para el emprendimiento universitario.

2.                  Capacidad organizativa, personas e incentivos: Como entidades públicas, las universidades cubanas dependen mayoritariamente del presupuesto estatal. Otras fuentes de ingresos complementarios provienen de la comercialización de servicios académicos a estudiantes extranjeros (posgrado, pregrado); científico-técnicos y otros. Pero el presupuesto estatal constituye la fuente mayoritaria de los recursos de las universidades. Las posibilidades de reinvertir este financiamiento complementario obtenido por la comercialización de estos servicios, es muy limitada pues está sujeta a decisiones gubernamentales. En este contexto, apoyar a estudiantes, docentes y empresarios con ideas emprendedoras es extremadamente difícil, además de la inexistencia de un marco legal para desarrollar estos proyectos.


3.                  Desarrollo de la iniciativa empresarial en la enseñanza y el aprendizaje: Las universidades cuabanas priorizan la elevación continua de la calidad de la formación profesional, especialmente mediante la superación científica, pedagógica y didáctica de los docentes. No obstante, la formación para el emprendimiento es prácticamente inexistente en las dimensiones curricular y extracurricular de los planes de estudio. Retomando lo expuesto en análisis anteriores, no existen las condiciones económicas y legales para el desarrollo de proyectos de emprendimiento desde las universidades y los profesionales.

4.                  Caminos para emprendedores: A partir de lo anterior, no existe apoyo institucional universitario a los emprendedores. Cualquier idea emprendedora por parte de estudiantes o docentes universitarios, debe dirigirse a actividades de negocios para las cuales no se requiere generalmente, una elevada calificación profesional; por lo que el ejercicio autónomo de sus profesiones no es una alternativa de trabajo viable actualmente en el país.
5.                  Universidad-empresa/relaciones externas para el intercambio de conocimientos: La relación Universidad-Empresa en Cuba, aún con muchos obstáculos derivados de la limitada dinámica empresarial a nivel local y nacional, la falta de financiamiento y la insuficiente cultura hacia esta relación entre el sector empresarial, que afecta especialmente a los procesos de innovación tecnológica; si se gestiona desde las universidades con mayor prioridad. No obstante, esta relación se establece con fines docentes e investigativos, con entidades generalmente estatales. La dimensión del emprendimiento no está presente en sus acciones.

6.                  La universidad empresarial como institución internacionalizada: La internacionalización forma parte de los procesos de gestión de las universidades cubanas. No obstante adolece de las debilidades que caracterizan a este proceso en gran parte de las universidades de la región: concentración en la movilidad de estudiantes y profesores, falta de financiamiento, limitada capacidad de actuación de las oficinas de relaciones internacionales, falta de cultura de la internacionalización universitaria, insuficiente integración con los procesos formativos. De manera que aunque se intenta potenciar la movilidad de estudiantes, docentes e investigadores desde y hacia la universidad; esta tiene objetivos de formación profesional e investigación, alejados del espíritu y la práctica del emprendimiento desde la universidad.

7.                  Medición del impacto de la Universidad Empresarial: La institución presta atención al impacto de sus procesos en el entorno económico y social. Pero no se refiere al impacto de sus estrategias y acciones de apoyo al emprendimiento, pues ya señalamos que estas no existen.

Los invitamos a dejarnos sus criterios: ¿Son emprendedoras las universidades cubanas?; ¿Existen condiciones para la Universidad Emprendedora en Cuba en la actualidad?; ¿Cómo potenciar la adopción del enfoque y prácticas de la Universidad Emprendedora en el sistema de educación superior cubano?


Referencias:
  • ·         Ceballos, G. G. (2000). Enfoque de Marketing para el desarrollo de la actividad científica en las universidades. Universidad de Pinar del Río.
  • ·         OECD y European Commission. (2012). A Guiding Framework for Entrepreneurial Universities. OECD & European Commission, (Diciembre), 1–54. Recuperado de https://www.oecd.org/site/cfecpr/EC-OECD Entrepreneurial Universities Framework.pdf






lunes, 15 de octubre de 2018

Rescatar el concepto de emprendimiento


El emprendimiento nos acompaña actualmente como nunca antes. Lo encontramos en documentos generados por organismos internacionales, en las estrategias nacionales de desarrollo de las naciones. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, también define como metas la formación para el emprendimiento y la promoción de políticas de apoyo al emprendimiento, en sus objetivos cuatro y ocho. Desde diversos medios se nos invita e incentiva a ser emprendedores en todos los ámbitos de nuestra vida.

La educación superior es exigida de mayor impacto en el desarrollo local, nacional e internacional. La inclusión del concepto, el espíritu y las prácticas emprendedoras en las instituciones de educación superior; produjo tal vez como ningún otro, un gran debate que incluye a los actores directos de la comunidad universitaria, como a representantes de la sociedad, la economía y la política.

La polémica acompaña la inclusión de este concepto en la gestión universitaria desde que Burton Clark publicara su conocida obra Creating Entrepreneurial Universities. Organizational Pathways of Transformation, en 1998. Es pertinente un abordaje del concepto de emprendimiento antes de emitir criterios sobre su introducción en la práctica universitaria. 

Un trabajo del cual sugerimos su lectura, por los elementos que aborda sobre el término y concepto de emprendimiento y emprendedor, de la autoría de Arantaxa Azqueta Díaz de Alba, “El concepto de emprendedor: origen, evolución e introducción”. Azqueta (2017), sitúa el origen etimológico de los términos emprendedor, empresa y el verbo emprender, en los términos del idioma francés entrepreneur, entreprise y entreprendre y que a su vez, estos proceden de la raíz del latín vulgar in, en y prendĕre; que significan coger, atrapar y tomar.  La autora, citando a Coromines, considera que “El primer uso del verbo emprender documentado en castellano corresponde a escritos aragoneses de los años 1030 y 1095 con el sentido de “tomó”  (p.23). Cita la autora dos pasajes de Gonzalo de Berceo en el siglo XIII, quien los utiliza como “engendrar” y “tomar”. (p.23)

Se incluye el término por primera vez en un diccionario en el Dictionnaire universel, contenant généralement tous les mots François, tant vieux que modernes & les termes des sciences et des arts de Antoine de Furetière; con varias acepciones arquitecto, contratista que abastece al ejército de alimentos y municiones y “empresario” marítimo o de otros mercados que trabaja con un precio establecido (p.23) Azqueta también siguiendo a la Real Academia Española (RAE), expone que “En castellano se incluye por primera vez en 1732 en el Diccionario de Autoridades con el significado de aventurero: “la persona que emprende y se determina a hacer y executar, con resolución y empeño, alguna operación considerable y ardua” (p.25)

Actualmente el diccionario de la RAE, en una de sus acepciones del término emprender lo considera como “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Emprendedor o emprendedora 
como “Que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras”

Diversas condiciones históricas han limitado el concepto de emprendedor al campo de la economía. Esta es la raíz de las críticas a su utilización en el ámbito educativo, por lo que volver a los orígenes del término es esencial para su valoración en diferentes ámbitos sociales.
“El emprendimiento es una forma de pensar, razonar y actuar que busca dar respuesta a las necesidades, destaca oportunidades, calcula el riesgo, se adapta al cambio y a la multidisciplinariedad, se hace cargo de las situaciones con visión global. Sin embargo, no se puede olvidar que la dimensión personal dilata la perspectiva conceptual. De esta manera, el emprendedor es un humanizador del entorno, un innovador, un facilitador de cambios. La consecuencia es la creación de valor que beneficia a la persona, empresa, a la economía y a la sociedad” (Azqueta, 2017, p.33)

Son muchas las críticas y temores sobre la universidad emprendedora. Quizás la más repetida y argumentada por sus críticos es la posible erosión e incluso destrucción de la naturaleza de la universidad como institución formadora, comprometida con la cultura no solo académica, sino toda la cultura acumulada por el ser humano; y donde la educación no se concibe como una mercancía ni la universidad debe concebirse como una empresa. Los docentes no son comerciantes, ni los estudiantes son clientes. Y los procesos y resultados universitarios no deben adecuarse a las necesidades de las empresas.

Criterios válidos que nacen de una legítima preocupación por el futuro de las universidades y también de la sociedad. Pero que se sustentan en el estrecho marco de la concepción del emprendimiento empresarial, con finalidad únicamente económica. Invitamos a pensar en el emprendimiento universitario (la universidad emprendedora), como un factor de transformación, como una propuesta positiva para el mejoramiento de los procesos formativos en las universidades y de las propuestas de estas instituciones que contribuyan a la solución de los problemas de su entorno.

Bibliografía
1.    Azqueta Díaz de Alda, A. (2017). En Simposio Internacional El Desafío de Emprender en la Escuela del Siglo XXI (21-39), Sevilla, España: Universidad de Sevilla.


Para Reflexionar

En estos días intento avanzar con un artículo científico sobre la necesidad e importancia de desarrollar el enfoque de universidad empren...

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